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La flora intestinal, es decir, los varios kilos de bacterias que viven en el intestino y las vellosidades intestinales que conforman una superficie de casi dos canchas de tenis, mantiene un delicado equilibrio entre los estímulos continuos del mundo exterior y el estado de reposo interno del organismo. Se sabe desde hace tiempo que si se altera el equilibrio del microbioma intestinal, es decir, básicamente de las bacterias intestinales, esto puede ser la causa de numerosos problemas, como trastornos metabólicos, enfermedades inmunológicas, cardiovasculares e incluso cáncer.
No importa cuántas veces al día: cada persona tiene sus propios hábitos en el baño, algunos por la mañana, otros por la tarde-noche y/o por la mañana acostumbran a ir al baño, pero ¿por qué les estamos escribiendo ahora sobre los hábitos intestinales? Muy sencillo: este tema, que se trata como un tabú, en realidad revela mucho sobre la salud de mujeres y hombres, y si prestamos atención, puede contribuir en gran medida a nuestro bienestar a lo largo de toda la vida.
¿Qué relación tiene el microbioma intestinal con la obesidad? Según los datos disponibles, podemos afirmar que es más de lo que pensábamos: numerosos estudios demuestran que la flora bacteriana de las personas con mayor tamaño corporal difiere significativamente de la de sus compañeros de complexión promedio, y una flora intestinal menos diversa facilita la obesidad.